Pygophilia o la obsesión con tocar culos

Los gustos de  mirar, tocar e incluso oler culos nos resulta de lo más atractivo. Hay quienes adoramo los culos voluminosos, mientras que otros se decantan por los respingones o los blanditos. Para gustos, culos. A mi me gusta ver culos de mujer en todas las formas y tamaños.

No necesariamente relacionado con el sexo anal, la fantasía de agarrarle el culo a la mujer o palparlo con firmeza, se encuentra entre uno de los fetiches más comunes. Conocido como pygophilia en el argot inglés, es uno de los deseos más sencillos de integrar en una relación sexual, ya que a casi nadie le resulta raro que quieran palmear y dar cachetadas a su trasero mientras mantienen relaciones. El sonido que produce es cuando menos de lo más excitante. ¿Y si pruebas a proponer alguna postura en la que lo tengas más a mano? El perrito o la vaquera inversa – ella encima, pero dando la espalda a su acompañante–, harán las delicias de los amantes de un buen culo.

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